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  • ELLAS

 

Marianela Medrano

Tres poemas

  • NOTA:
  • Marianela Medrano nació en Montecristi el 18 de julio de 1964.  Estudió Derecho y Educación en la Universidad Católica Madre y Maestra

Marianela Medrano
Reside en Connecticut, USA desde 1990. Con frecuencia ofrece lecturas bilingües en universidades, bibliotecas, centros comunitarios y otros medios en New York y Connecticut. Así también, ofrece talleres donde se combinan la psicología y las artes, específicamente la escritura.

Tiene publicados los siguientes poemarios: Oficio de Vivir. Santo Domingo: Colección Separata, 1986. Los Alegres Ojos de la Tristeza. Santo Domingo: Editorial Búho, 1987. Regando Esencias/The Scent of Waiting. New York: Ediciones Alcance, 1988 Curada de Espantos. Madrid: Ediciones Torremozas, 2002

 

LA QUE VUELVE


Raíz invertida quiero crecerte Madre
Ascender vertical de una punta hasta la otra infinita
Preludiando voces en pasadizos callados
Fijar en la memoria tu rabia sosegada.

¿Cómo será navegar la corriente amniótica de tus
tantos desgarros?
Tal vez a un descuido de mi padre plantarme semilla
Crecida en raíz andarte entera al andarme.

Quiero andarte raíz Madre
Los lugares rotos que tus torpes dedos zurcen
Yo hija extravagante que al futuro engancha su navío
Me anclo en ti – a mi entraña profunda un
recuerdo tangible se pega-

Madre tú y yo hemos crecido
Exiliadas en latente soledad de multitudes
Solas en el desamor del éxodo
En este ir sin movimientos
Casi no nos vemos en el abrazo
Sin embargo vuelvo
Siempre he de volver.

¿Cómo será crecerme en ti Madre?
En el ángulo de tus piernas beber el líquido
que la pasión de mi padre derramó
¿Cómo será verme coagular en células hasta
crecerme yo?
¿Cómo será verte desde dentro hasta afuera?
Andarte la rabia extraviada en sonrisa pasiva

Quiero extenderme dentro Madre
Raíz invertida partiendo silencios
Crecernos árboles de naturaleza fuerte
¿Cómo será
crecernos
juntas?



DEATH LODGE

 

Sabe que vendrá la tarde en su descenso divino
Convida a los queridos seres mutilados
En historias que nadie más quiere pensar.

Con voz de pájaro anuncia el rito
-Le crecen alas-
Al preciso momento divisa una abertura por
la que se cuelan almas mustias los de ayer
-los que el tiempo ha empañado aún más-
Les extiende la mano compasiva de su dolor y el de ellos
Le miran como si no estuviera
Encogidos en gestos de hastío –como si no estuvieran-
Insiste de mano abierta
Ellos en no mirarle.

El corazón baja a saltitos
Obediente se apuesta sangrante
Ciegos
Sordos
Mudos –como si no estuvieran- huyen
Presurosos del corazón que a saltitos va detrás.

Sola en el círculo
Espera por las almas vivas que han de saludarle
-Suya la más viva en el ritual-
Rojo brillante el corazón le ilumina
Sonriente se toca el hueco.

Pieza tras pieza se desnuda
Hasta encontrarse las curvas
El camino recto también
-Hay dolor y euforia en el instante-
Se para erguida como le ordena el viento
Besa al sol con un beso arrebatado-calmo.

La del pecho comprimido yace muerta

El instante nada fúnebre–que es un nacimiento-
La esencia vuela del caracol generoso

Tambor incesante el joven corazón
Sale del círculo agradecido
Comienza a bailar su desnudez en el monte
A rítmo de árboles
Viento
Sol
Trae su agua.
Vibrante rojo le llega al pecho
Acuciante dolor arrebata un grito
-al unísono rie y llora-
Espesa piernas abajo milagrosa la sangre
A su más hermosa ella
Da
A luz.


POESIA PARA ELLAS

 

Preguntaron si era yo
La que había bajado escandalosa por la tarde
La que transformó en grafías la lengua silenciosa de
Sus muchachas

El ojo morado trepándose al silencio
Cayó de golpes sobre la página
Y ya no pude dormir más
La lengua enredada en el miedo comenzó a cantar
A pesar y contra el miedo comenzó a cantar

En las calzadas dejaron sus rúbricas
Suplicaron exilio
Me miraron fijamente sin decir una palabra
El peso de sus memorias
Es la salvaje fantasía que me espanta
Florecen niñas del temblor
Gardenias pisoteadas de la noche
Pulpa milagrosa que me crece en las manos

Les digo que sí
Por supuesto que sí
Que soy la escandalosa paranoia
Pesadilla exhalando peste
Sobre sus borracheras
Que estoy aquí para derribar el falso frente y las caricaturas
Que los poemas son la sonrisa ancha
Por las que niñas resucitan sus muchachas.